Me apetece poner por escrito una reflexión, algunas palabras, sobre lo vivido durante la semana de la Jornada Mundial de la Juventud de Madrid. Yo he sido voluntario de cultura y acogida y he tenido la oportunidad de vivir la semana de forma muy intensa. La mayor nota y la dimensión que creo que más he disfrutado y me ha enriquecido ha sido la social, la convivencia, conocer gente nueva, trabajar en equipo, servir, intercambiar cosas, compartir. En segundo lugar diría que está la dimensión religiosa, a todos los niveles, y en tercero el aspecto cultural. Más atrás, aunque también importantes, queda lo cultural, lo macrosocial y lo político.

Respecto a lo primero, al vendaval de nuevas relaciones establecidas con motivo de la JMJ afirmar que ha sido algo extraordinario. Excepcional por haber conocido personas de lugares tan remotos, por haber tenido la oportunidad de ejercer de anfitrión con ellos y mostrarles un país-hogar del cual estar contento y orgulloso en gran parte, por haber podido intimar con algunos en las calles de tu mismo barrio y por sentir que en la inmensa pluralidad y diversidad que reinaba en el ambiente existía una unidad basada, en este caso, en la religión y la fe. También ha sido fabulosa la convivencia con los otros voluntarios y el trabajo en equipo, que si bien a veces era tan intenso que llegaba a ser agotador, en general uno se sentía alentado por un espíritu y una fuerza muy positivos. Convivir con los más cercanos, con el resto de vecinos, madrileños, conocidos, amigos etc. tan intensamente, codo con codo, también ha sido, como digo, algo bonito e importante. A nivel más general decir que también resultaba sorprendente el clima jovial, de alegría , colaborador, cercano, educado que se respiraba en la ciudad, que por cierto se colmó de ambiente y aires juveniles.

 

También es oportuno escribir sobre algunos puntos negros, por ejemplo, y el que también me ha sorprendido para mal, es que al contactar y hablar sobre temas sociales con otros cristianos mostraran actitudes y opiniones despectivas en algunos casos y nada congruentes con ser un seguidor de Jesucristo. ¿Dónde quedaba el amor al prójimo en algunas de las barbaridades o simples incogruencias enquistadas en las opiniones y mentes de algunos de los peregrinos? Tampoco es justo atribuir esta lacra tan solo a los extranjeros, pues desgraciadamente también se dan entre nosotros, aunque he de matizar que visto lo visto, me sentí aliviado, orgulloso y satisfecho de vivir en un país como España, en el que, por ejemplo, hay la libertad, el respeto y la madurez humana suficientes como para que por el centro de la capital confluyan dos concentraciones de personas con sensibilidades distintas (católicos y laicos) y no ocurran más que incidentes puntuales, que desgraciadamente los medios se dedicaron a sobredimensionar, cuando la verdadera noticia estaba en que todo ocurrió en un clima pacífico y respetuoso. Cada uno es libre de expresar aquello que considere más necesario, de forma respetuosa, sin tener que ser coaccionado por nadie. En eso, y a pesar de los mínimos incidentes, Madrid resultó ejemplar.

Otra reflexión que une la dimensión social y la religiosa es que también me preguntaba por el verdadero compromiso religioso de muchos de los jóvenes que participábamos, y me quedo con la sensación, y desde mi humilde y particular opinión, de que no es todo lo profundo y serio que debiera ser para nuestro propio bien. Es decir. La mayoría si que contábamos con un fondo de educación religiosa y con fe en la Iglesia, pero digamos que he visto mucha más alegría, jolgorio e interés por disfrutar ociosamente la semana, que por profundizar en el camino de la fe, por aprovechar momentos de oración, Eucaristía o catequesis comunitarias etc. Aunque también es cierto que, por otro lado, resultaba sorprendente ver la cantidad de sacerdotes, seminaristas y religiosos jóvenes que se han dado cita. Parece que todo tiene un poco de agua y otro poco de arena. También quiero pensar y pienso que la dimensión religiosa se vive de forma más privada y es menos exteriorizable en muchos casos que la alegría por el encuentro, y por tanto eso ha podido influir en mi percepción de un insuficiente anhelo real religioso entre nosotros.

Lo cultural en realidad ha sido acojonante, si me permitís el palabro. Desde el punto de vista de cultura religiosa ha habido oportunidad de asistir a acontecimientos únicos como el Via Crucis o las exposiciones con obras cumbres de la pictórica religiosa, así como una multitud de eventos que abarcaban desde conciertos de música hasta proyecciones de películas, pasando por actos litúrgicos especiales, llevados a cabo por fraternidades desconocidas por ahora en nuestro país. Respecto a lo macrosocial, decir que uno se queda algo más que anonadado al pensar en la cantidad de bujías que ha habido que engrasar para que la organización funcionase correctamente, que a vista pasada parece que así ha sido. La logística del evento ha sido impresionante y quizá lo más relevante haya sido la cantidad de personas que nos hemos dado cita durante la JMJ, especialmente en el aeródromo de Cuatro Vientos, la que creo que ha sido cifrada como la Misa más multitudinaria llevada a cabo en nuestro país y no sé si en el mundo entero. Las cifras bailaban desde el millón a los dos millones de asistentes. Yo me quedo con la curiosidad de saber si se ha tratado de la mayor concentración de personas de la democracia de España o de la historia del país, a excepción, supongo, de las tristes guerras. Un historiador o alguien con la memoria más aguda quizá pueda confirmarme o desmentirme esto. A mí a bote pronto se me ocurre la manifestación contra la guerra de Irak o la celebración de la victoria de España en el Mundial como posibles “rivales”, pero desconozco si se alcanzó tal cantidad de gente. En todo caso, no se trata de ser los primeros en el podium sino de haber vivido con reverencia, interés y conmoción la inmensa cantidad de personas que nos reuníamos y conformamos una unidad.

Respecto a lo político, destacar que la contribución de las Administraciones Públicas ha estado a la altura del evento. Me ha dado que pensar la opinión de aquellos que creen que la implicación económica y logística ha sido excesiva, realizando deducciones fiscales a los “patrocinadores”, cediendo colegios públicos, cortando el tráfico etc. y probablemente haya en este tema motivos para discutir y no posicionarse íntegramente a favor o en contra, pero, a mí personalmente me ha dejado el sabor de que la contribución por parte de la Administración ha sido proporcional a la envergadura del evento y de que económicamente nuestro país ha salido favorecido tras la JMJ, y no poco. Igualmente celebro cuando la Administración contribuye de forma proporcionada a las fiestas del Orgullo Gay, a la Verbena de la Paloma o a las citas futbolísticas, aunque algunos de estos eventos carezcan de interés para mí. Entiendo que son importantes para otras personas.

Y finalmente decir que, a pesar de no haber podido asistir en persona apenas a las locuciones y actos de Benedicto XVI he leído con detenimiento la mayoría de sus discursos y me han parecido claros, necesarios y enriquecedores, propios de la alta jerarquía católica y de los pastores que más arriba están y por tanto más ovejas tienen que otear. No digo que los suscriba íntegramente, pero si que en su gran mayoría me han parecido acertados, como también me ha parecido acertado el respeto que se ha mostrado a la hora de expresar las discrepancias con algunas de las iniciativas políticas que tienen lugar en nuestro país. He sentido claridad y respeto en los mensajes.

Y no quisiera acabar sin remarcar algunas críticas con las que si comulgo respecto a la JMJ y me parece igualmente importante poner sobre la mesa. Primero insistir en la sensación de falta de compromiso religioso real y profundo y lo deseable de que se caminase en ese sentido de manera más firme, segundo en cierta pompa y “efectos especiales” de los actos, que si bien respondían a la envergadura de los mismos, ya tenemos antecedentes de que la Iglesia a veces se contradice entre lo que predica y lo que expresa, es decir, que mayor austeridad y mayor compromiso con la pobreza y la problemática social de nuestro país también habrían sido deseables. Espero que el multitudinario apoyo al evento no se torne en un vano triunfalismo sino en un verdadero compromiso por hacer un mundo mejor y realizar en mayor grado la vida de todos.

En definitiva, un balance bastante positivo de la semana y una toma de conciencia de que puede ser aún mejor y que merece la pena luchar, caminar y trabajar por ello. De entre todas las frases de Benedicto XVI, personalmente la que más me llegó fue la de que “una sociedad que no atiende ni se compadece del sufrimiento no es una sociedad humana”.

 

Va quedando menos para Jornada Mundial de la Juventud que se celebrará en Madrid del 16 al 21 de Agosto, en la que se producirá un encuentro del Papa Benedicto XVI con jóvenes cristianos de España y de todo el mundo. La organización también anima a los jóvenes no creyentes a acudir a algún acto para conocer y aproximarse a la Iglesia, o simplemente a aprovechar las numerosas actividades culturales que tendrán lugar en Madrid durante estos días. Palabras como encuentro, acogida, compartir, fe, celebración, cultura, religión o amor han de ser protagonistas durante esta JMJ y espero que la gran mayoría de los participantes las lleven vivas en sus corazones.

Desde los medios de comunicación y otros colectivos comienza a proporcionarse información sobre el evento. Es curioso comprobar, una vez más, como según quién te diga qué las cosas son de un modo u otro. Si escuchas a menganito creerás que la JMJ será una fuente de ingresos para nuestro país por la llegada masiva de peregrinos, pero si prestas tus oídos a fulanito te quedarás con la sospecha de que la JMJ será un evento de elevadísimo coste para las arcas del Estado. ¿Quién dice la verdad?¿Por qué uno de ellos, o ambos, se presta a la mentira? Ante el desconcierto de ver como personas distintas cuentan versiones distintas, ¿qué hacer para saber dónde se halla la verdad?¿quién falta a su responsabilidad como informador ante los demás en aras de intereses propios?¿Será lo más sensato pensar que ni menganito ni fulanito tienen razón, sino que todo quedará en algo intermedio entre lo que uno y el otro afirman?¿O no?. Ya véis que las dudas afloran ante informaciones opuestas y uno no sabe bien qué opinión formarse y cómo presentarse ante la venidera JMJ. Quizá, a los que buscamos información verídica nos quede exigir responsabilidad a los informadores y pedir porque su labor se vea movida por intenciones honestas.

Yo tiendo a ver la JMJ con buenos ojos, aunque ciego estaría si no reconociese como ciertas algunas críticas y como mejorables algunos hechos. No obstante, creo que en los tiempos que corren es bueno avivar la religiosidad de todos, y como se suele decir, especialmente de los más jóvenes, y que actos como éste pueden ser una gran oportunidad para vivir un montón de experiencias y una convivencia fructífera, de forma extraordinaria, y procurando no caer en una excesiva ostentación, demostración de poder o espectacularidad vanas, pero sí valorando la visbilidad y la existencia de muchas personas cuya confianza y simpatía están depositadas en la Iglesia de Jesús y en los valores que atesora. La religión vive un momento crítico y a la vez pleno de posibilidades, vivimos inmersos en un tiempo apasionante, como quizá lo fuesen todos. Personalmente, sólo puedo dar testimonio de una colaboración sana, un entusiasmo contagioso y afán por trabajar y dar una buena acogida a los peregrinos, así como por estrechar lazos de fe y comunidad entre todos, ya que participio como voluntario en esta JMJ. Si en algún momento me hubiese topado con algo negativo, no dudaría en incluirlo y denunciarlo en esta entrada.

No descarto volver a escribir sobre la JMJ más adelante, cuando el evento vaya tomando forma, o quizá a posteriori, después de haberlo vivido, espero, lo más intensamente posible. Estaría encantado de leer comentarios de los visitantes, sean del estilo que sean, acerca del evento. Y por cierto que me apetece remitiros a un enlace que he encontrado de especial interés. Se trata de una serie de videos en los que jóvenes universitarios españoles contestan a preguntas clave relacionadas con la Iglesia, abordando temas como el celibato, la JMJ, el sexo, la homosexualidad, las relaciones prematrimoniales, la eutanasia, el mensaje de la Iglesia o la verdad de la religión católica. Os animo a verlo y a ser críticos con ello, pues descubriréis, o al menos a mí es lo que me sucedió, que estaréis de acuerdo con algunas de sus opiniones y con otras no, y eso hará que conozcáis mejor vuestra propia forma de pensar.

El enlace es: http://www.arguments.es/blogjmj/?page_id=39

¡’Saludos a tod@s!

Vuelvo de ver esta peli documental que pretende explicar la crisis económica global, con EEUU, y más concretamente Wall Street como epicentro de la misma. Es un documental verdaderamente impactante, por las cifras que maneja, las personalidades que nombra y entrevista y el poder que tienen en sus manos, el cinismo mostrado en muchos casos, la avaricia desenfrenada, y en general el complejísimo entramado que se deja traslucir a través de la película de lo que es el poder en EEUU, de cómo el sistema financiero está inextricablente unido al político, como maneja a éste, como los entornos académicos también se ven arrastrados por esta inmesa y ponzoñosa ola de poder y riqueza.. Otros puntos a resaltar es la impunidad de los responsables de las crisis y sus inmensas fortunas, así como un mensaje de decepción hacia las reformas que prometía Obama, la descompensación de pobres y ricos y de cómo los primeros son los que más pagan las consecuencias de la crisis, de un pequeño atisbo de optimismo al ver que en otras zonas del mundo, como Europa, no se ha llegado a tal nivel de “locura” y sinsentido capitalista etc. Es un documental muy recomendable, que curiosamente ha coincidido con una lectura reciente que también es de rabiosa actualidad, el libro ¡Indignaos!, de Hessel, que llama a la insurrección pacífica, la lucha y la capacidad de indignación. Respecto a esto último, al sentirse indignado, cualquiera que vea la película Inside Job es fácil que salga con intensos sentimientos de indignación, rabia, perplejidad.. En última instancia, también se plantea uno la naturaleza del ser humano, como en toda historia.

Es una película japonesa en blanco y negro, del año 1956, dirigida por Kon Ichikawa. Iba sin expectativas de ningún tipo y me he topado con una historia de guerra, compañerismo, personajes intrigantes, religión, muerte, música etcétera. Una película muy completa y que verdaderamente me ha gustado y os recomiendo.

A modo de síntesis breve, contaros que la película está ambientada en una guerra que mantuvieron los ingleses y los japoneses en Birmania y tiene como protagonista a un grupo de soldados, de entre los que destacan el capitán, el sargento y Mizsuhima, uno de ellos que toca un arpa y recibe una misión especial que le hará cambiar drásticamente el rumbo de su vida.

Recientemente acabé de leer las cartas que el diablo Escrutopo, un experimentado y viejo ser, escribía a su diablo-sobrino Orugario dándole consejos de todo tipo, advertencias de todos los colores y, en definitivia, tratándole de ilustrar en cómo lograr que el hombre que “estaba a su cargo” padeciese todo lo posible y alejarle de su Enemigo, es decir, de Dios. Se trata de una obra de C.S Lewis, célebre por ser también autor de las llevadas al cine Crónicas de Narnia. Respecto a Cartas del Diablo a su Sobrino decir que me ha parecido una lectura brillante, escrita con gran talento, sentido del humor y una gran habilidad para la sátira. Por otro lado destila también cierto conocimiento del ser humano (aunque hay que guardar las distancias con la época en la que fue escrita) y algunas perlas de sabiduría y profundidad que son una maravilla para el lector. Un libro muy original y completo, totalmente recomendable.

 A continuación transcribo otro fragmento extraordinario de la obra de Louf.

Y el mismo Benito, a pesar de su gran discreción, se muestra casi violento cuando exige con toda sencillez “odiar la voluntad propia”.

Es evidente que no se trata de la voluntad como facultad espiritual, fuente de libertad y del de sí mismo. No se puede amputar el dinamismo profundo de la persona. Al contrario, la renuncia a la voluntad propia quiere favorecer la libertad, pero en armonía con el ser auténtico del hombre.

En los escritos de los antiguos, las voluntades son más bien las veleidades y los deseos en estado bravío, indeterminados, no polarizados por un amor. Estos múltiples atractivos pueden permanecer marcados por el dinamismo del pecado que queda aún en nosotros, incluso después de la gracia bautismal. Si no tenemos cuidado pueden llevarnos a la ilusión y al pecado. Porque estos deseos pululan en una zona exterior, descentrada de nuestro ser profundo. Están privados de la simplicidad antecedente al pecado. Donde se manifiestan pueden reabrir cicatrices. A veces pueden incluso acaparar nuestra libertad profunda que, desorientada, se convierte en lo que en la jerga ascética suele llamarse, no sin motivo, la “voluntad propia”.

“La voluntad propia es un muro de bronce entre el hombre y Dios” (Poemen). El joven monje debe aprender a renunciar a todos los deseos que lo retienen lejos de su profundidad y deseo de Dios en él. En cuanto se descartan esos deseos se ve despojado de toda voluntad, en un vacío interior en el que ya no se aferra a nada. En ese momento el deseo de Dios depositado en su corazón saldrá naturalmente a la superficie y de un modo casi espontáneo. Se puede resumir así: “Renuncia a todos tus deseos, y con la renuncia surgirán en tu corazón el deseo y el gozo de Dios”.

Quería reseñar y recomendar un libro de un autor novel que recientemente he adquirido a través de Internet y que no hace mucho acabé de leer. Se trata de La Hermandad de los Iniciados, un ensayo con ligero sabor a novela que plantea profundas cuestiones sobre el alma humana, los orígenes del cristianismo, la psicología, la mitología, la Historia.. Se trata de un ensayo cuyos contenidos son radicalmente nuevos e invitan a cuestionarse las creencias tradicionales y a la búsqueda  de respuestas por uno mismo, de forma independiente. Se trata de un libro denso, así que más vale tener despejado el coco para comenzar a leerlo y estarse preparado porque seguramente no deje indiferentes a la mayoría de los lectores. Para los interesados en adquirir el libro, acudir a su presentación o conocer algo más acerca de su autor, os dejo la dirección de su blog: Psicología Profunda y Espiritualidad.

Estoy con la relectura de La vida espiritual del autor belga André Louf, monje y abad de su comunidad durante el Concilio Vaticano II que desde 1998 vive una vida eremítica. He vuelto a tomarlo entre manos porque recuerdo que la primera vez que lo leí me dejó marcado. Ahora quería transcribir alguno de los pasajes que más estimo de esta obra.

Estaréis de acuerdo conmigo que se trata de una tarea urgente e importante para la Iglesia de nuestro tiempo. Hoy, en efecto, tenemos al alcance de la mano muchos criterios nuevos que es posible aplicar a la experiencia espiritual-o al menos, criterios aplicables a la experiencia espiritual-; me refiero a los criterios que ofrece la sicología, la sociología, el estudio de los fenómenos religiosos, e incluso la estética. La gran tentación que nos acecha es sucumbir a ellos, la gran confusión que nos amenaza en este sentido es sentirnos plenamente satisfechos de los intentos de respuesta dados por estas disciplinas, hasta el punto de erigir como norma absoluta y criterios adecuados una realidad que apenas se acercan a la superficie de nuestra experiencia del Espíritu.

Lo que más bien debemos intentar con seriedad, es realizar un esfuerzo incesante para comparar la luz que existen en nosotros en virtud del Espíritu Santo, con la luz que nos ofrece la reflexión de las ciencias de este mundo. Es un esfuerzo necesario, un desafío que debemos aceptar, y aquí reside la tarea específica de los teólogos.

En nuestros días creemos advertir que los cristianos, e incluso los religiosos, se vuelven cada vez más insensibles a la realidad propiamente espiritual, y por ello incapaces de realizar un auténtico discernimiento. Tal insensibilidad se debe en parte al hecho de que el cristiano, tal vez sin darse cuenta, tiende a poner la propia esperanza en el verdadero y propio arsenal de los nuevos criterios de que dispone. Nosotros, occidentales, no contamos con buenos instrumentos aptos para expresar nuestra experiencia del Espíritu, aunque se trate de describirla para nosotros mismos; y tal vez sea bueno que nos hallemos sólo al inicio de nuestros intentos en esta dirección.

Pero los tiempos han madurado para que salgamos de nuestro torpor. Debemos adquirir conciencia de la realidad del Espíritu Santo que obra en nosotros: ese Espíritu que según las Escrituras habita realmente en nosotros, vive, gime, grita e intercede en nosotros.

Estoy leyendo el libro de Proverbios, maravillado por la belleza y la profundidad de algunos de los proverbios que me dejan hondamente marcado con su mensaje. Todos los proverbios se basan en la experiencia y encierran una verdad. Voy a transcribir dos de los que más me gustan.

Beneficios de la sabiduría

Feliz el que encuentra la sabiduría,

el que alcanza la inteligencia,

pues es más rentable que la plata,

más provechosa que el oro.

Es más preciada que las perlas,

todas tus joyas no se le pueden comparar.

Su mano derecha procura larga vida y la izquierda, riquezas y honor.

Sus caminos son pura delicia

todos sus senderos son de paz.

Es árbol de vida para quienes la retienen,

dichosos quienes se abrazan a ella.

El Señor fundó la tierra con sabiduría,

estableció los cielos con inteilgencia;

por su saber brotan aguas abismales y las nubes destilan rocío.

El Camino del bien

Hijo mío, atiende mis palabras,

presta oído a mis razones;

que no se aparten de tu vista,

consérvalas en tu corazón.

Pues son vida para quien las halla,

y salud para todo su cuerpo.

Por encima de todo vigila tus intenciones,

pues de ellas mana la vida.

Aparta de ti la boca perversa,

aleja de ti los labios embusteros.

Que tus ojos miren de frente

y no se desvíe tu mirada.

Mira dónde pones tu pie y todos tus caminos serán seguros.

No te desvíes a derecha o a izquierda

y aleja tus pies de la maldad.

Existen un buen número de citas interesantes de las autoridades eclesiásticas tomadas de las encíclicas u otras fuentes que son de gran provecho y nos ayudan a conformar nuestras propias opiniones y dar vida a nuestra fe. He escogido una de Juan Pablo II con la que me siento especialmente en comunión:

Para la humanidad hay un doble modo de lograr la realización del hombre. El primero comprende la cultura, la investigación científica y humana, es decir, todo lo que pertenece a la horizontalidad del hombre y la creación, y que se acrecienta a un ritmo impresionante.

Para que este desarrollo no permanezca totalmente exterior al hombre requiere una profundización concomitante de la conciencia, así como su actuación. El segundo modo de desarrollo atañe a lo que hay de más profundo en el ser humano, cuando, trascendiendo el mundo y trascendiéndose a sí mismo, se vuelve hacia Aquel que es el Creador de toda cosa. Solo este acceso vertical puede, en definitiva, dar todo su sentido al ser y actuar del hombre, porque se sitúa en su origen y en su fin. EN esta doble progresión horizontal y vertical, el hombre se realiza plenamente como ser espiritual y como homo sapiens.

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